Capitulo 1: Merkan de Tibeles.
La lava roja y ardiente rodeaba toda la superficie, ríos enteros de ardiente llama inundaban el mundo, todo era oscuro, el olor a ceniza hacia imposible respirar, la pesadez de ese mundo cubría cada milímetro cuadrado, era un infierno en vida. Volcanes en erupción continua desprendían magma y rocas volcánicas.
Los únicos habitantes de ese mundo eran almas en pena vagando por caminos fríos y lóbregos, angustiados, sin razon de ser, buscando la salida de este mundo infernal, seres sin motivación, sin interes. Filas de entes oscuros, ensombrecidos. Por ojos tenian huecos enrojecidos, cabezas negras y sin pelo. Sus cuerpos solo mostraban los huesos, ya no tenian grasa ni carne que mostrar, sollozaban y lloraban mientras que el fuego se iluminaba en sus cabezas. Llorando sus tristes vidas pasadas, sin poder terminar y cerrar sus pecados, sollozando, guturando y gritando a la nada.
En medio de esa oscuridad una luz iluminaba ese mundo, corría desamparada por esos caminos dejando estelas blancas a su paso, la oscuridad la seguía. Acechándola y acorralándola, intentando destruirla. Cada vez estaban más y más cerca dejandola sin escapatoria, cada paso era más difícil encontrar la salida, durante años y años huyendo de las sombras hasta llegar al final. La luz se paro junto a un acantilado, al fondo solo quedaban rios de lava. Los seres de abajo, que hasta ese momento estaban angustiados en sus pensamientos miraron la luz esperanzados...pero duro muy poco ese momento de fe. Las sombras tambien habian llegado al acantilado, la oscuridad se convirtió en tres seres alados oscuros, por cabeza tenian cabeza de dragon negro, su mirada amenazaba a todos, estos seres se les hacia llamar Jaguares, eran los siervos del infierno, imponian la oscuridad y era imposible salir con ellos rodeandola.
La luz se volvió corpórea, era una muchacha rubia, de ojos azul cielo, pequeños y preciosos, su mirada era triste, se sentia perdida ante tal vision monstruosa, llevaba un vestido blanco y limpio que se anteponia de forma magistral ante tal oscuridad, este mundo nunca habia visto tal belleza. Desde lo alto del acantilado miraba ese mundo con ojos esperanzadores, como un dios desde las alturas intentando llevar esa luz interior que poseia a esa oscuridad imposible de escapar, miro a las bestias que la seguian, sus fauces eran amenazadoras y agresivas, la chica no sabia que hacer, era una persona fuerte pero a la vez llevaba años escapando de tal oscuridad, ya no podia mas. Contempló las nubes negras con filos rojos que inundaban el cielo y suplico al aire con voz esperanzadora…
“Por favor Merkan ayúdame, necesito tu auxilio, ven a ayudarme, eres el único con el suficiente poder para rescatarme…”
Merkan abrió los ojos y se levanto de un sobresalto, era todo un sueño...o mas bien una pesadilla, los sudores fríos empapaban su rostro y su corazón latía con fuerza, le era dificil respirar, le costo darse cuenta que no era realidad lo que habia soñado, miraba a su alrededor, el lugar le era familiar...se encontraba en la biblioteca del monasterio. Fue una pesadilla recordándole tiempos pasados que le atormentaban, ¡debia poner fin a esa locura!, debia salvarla de algun modo pero no habia manera. Por un momento deseo que las cosas hubieran sido distintas y las decisiones que tomó en el pasado hubieran sido muy diferentes, pero el pasado no se puede cambiar y no podia echar marcha atrás, solo podia aprender y no cometer los mismos errores y si algun dia se le daba de nuevo la oportunidad no la defraudaria. Volvio en si, miro la vela desgastada que habia en la mesa, miró a Federico, seguía rodeado de libros, llevaba así tres días sin parar de leer e investigar, apenas dormía, casi no comía, pasaba de un libro a otro sin apenas indagar nada nuevo, casi todos los libros estaban deteriorados por los años de humedad, ademas casi todo el monasterio estaba destrozado, no era normal, algo habia tenido que pasar alli para que estuviera en ese estado.
Federico estaba descubriendo la historia de los años oscuros, era una obsesión con la que llevaba años investigando. Aunque siempre llegaba a un callejón sin salida, la última referencia con la que terminaba en todo momento era sobre los dragones que salvarían el mundo, una profecía escrita años atrás pero no la entendía.¿Que serian esos dragones?¿Que significaba las estrellas que caerían?¿Que ocurrió en este mundo para tal silencio? Lo único que sabe con seguridad es que nadie quiere hablar de esos años, los años oscuros, no hay libros que expliquen lo ocurrido y las personas parecían haber olvidado todo aquello, como si tuvieran amnesia. Pero él descubrirá la verdad, aunque le lleve años o décadas la descubrirá.
En ese momento estaba leyendo el diario de otro de los sumos sacerdotes, habia unos recortes de prensa pegados a las hojas, leía una noticia de hace veinticinco años que ocurrió en la región, hubo un ataque de un Gorgorak, criatura de otro tiempo, destructora pero simple, no tenia ninguna descripción exacta, hacia años que se habían extinguido. El monstruo apareció en una ciudad cercana, pero solamente cuenta que desoló la ciudad y de forma misteriosa desapareció sin dejar rastro. En ese mismo momento le vino a la mente la criatura que días atrás intento atacarle y un sentimiento de panico y miedo le vino a la mente, ¿que querría aquella criatura?, ¿de que se conocerían Merkan y ella?, ¿porque tanto odio del uno contra el otro?, ¿como habia acabado tan mutilada la criatura?, ¿porque en ese momento pudo ver esa tristeza en el corazon del guerrero?, ¿que hacian los dos alli en ese determinado momento?, no era un lugar facil de ir, estaba en lo alto de una montaña bastante alta y por el estado del monasterio debia llevar abandonado decadas. Muchas preguntas pero ninguna respuesta ahondaban en su cabeza.
Merkan era un misterio para él, no sabía nada de su pasado, familia, amigos, procedencia... era poco hablador. Se tiraba los días durmiendo o meditando a solas en un rincón y no había momento para preguntarle cosas de él.
El monje decidió investigar el incidente del Gorgorak, era su única pista y no la dejaría escapar, por lo que le pidió a Merkan que le acompañara a la biblioteca de Tibeles para averiguar más sobre el suceso.
Este accedió y se pusieron en camino, abandonaron el monasterio derruido en el que vivieron estos días, Merkan se dió la vuelta, miro hacia el monasterio con cara melancolica y siguió adelante. Empezaron a bajar los cientos de escalones.
Era un monasterio antiguo de fría piedra en lo alto de una montaña, años atrás vivieron allí la casa de Arlon, un clan de monjes que enseñaban de generación en generación misterios de la vida, según decían era un lugar de paz y tranquilidad pero en algún momento de la historia algo hizo que todos los monjes huyeran del que era su hogar. Otro misterio del cual Federico no tenía respuesta.
Abajo del monasterio se situaba geográficamente Tibeles, la gran capital de ese país, en otro tiempo prospera y avanzada, en reciente reconstrucción, la ciudad sufrió muchos ataques en los años oscuros, lo cual hizo que mucha gente se fuera a los campos y ciudades de alrededor.
En la actualidad vuelve a ser esa capital...aunque aún tenía ese halo de incertidumbre y de inseguridad que hacia que los ciudadanos no se sintieran cómodos. Muchos años tendrán que pasar para ser la ciudad de antaño. Quizas nunca lo conseguirian.
La idea era que Federico se dirigiria a la biblioteca de la ciudad para averiguar todo lo posible del suceso mientras Merkan iria a la taberna de un viejo conocido.
Fueron por las calles de la ciudad, las personas les miraban extrañados, en esta epoca no se dejaban ver tan facilmente los monjes, y menos aun en Tibeles. Llegaron a una taberna, se llamaba, El Bonachon Feliz. Entraron y de un grito se escucho...
“¡¡Merkan!! ¡¡Viejo amigo!!¿Que extraña misión te ha hecho venir por este extremo del mundo?¡Cuentame que es de tu vida!”
El tabernero era un hombre bonachón, gordito y de cejas pobladas. De estatura baja, brazos y piernas cortas, vestía siempre con un delantal propio de la taberna y ofrecía a todo aquel que llegara exhausto un poco de alimento, se fiaba de todo aquel que trabajara y luchara por esa ciudad.
El joven monje se sorprendió al ver como trataba el tabernero a Merkan, parecía un hijo para él. Se sento en una mesa con los dos recien llegados.
"¿Quien es tu compañero?no me suena, hijo, ¡siempre te rodeas de algun monje!. Bueno chicos, ¿que quereis, ¡hoy invita la casa! ¡el hijo prodigo ha vuelto!". Exclamo el tabernero.
Merkan sonrio, cogio del hombro a Federico y respondio a su viejo amigo.
"Este de aqui es Federico, me lo encontre por ahi en uno de mis viajes, veo que tu no cambias, veinte años que te conozco y sigues igual de ¡gordo!"
Los dos viejos amigos rieron a carcajadas y se volvieron hacia el monje para seguir hablando.
Estuvieron hablando horas, la mayoria de la conversación se trataba de la reconstrucción de la ciudad. El monje no saco nada en claro pero era divertido ver a sus acompañantes hablando.
Bebieron, rieron y charlaron hasta bien entrada la tarde. El tabernero ofreció su casa para que ambos durmieran, cosa q aceptarón sin reparo.
Federico se levanto, se despidio de ambos y se dirigio a la biblioteca.
Cuando llegó se emociono, habia centenares, no, miles de libros. Y en alguno de ellos encontraria sus respuestas, ¡estaba seguro!.
Los dias pasaron, Federico volvía cada noche cansado y desilusionado, sin novedades, era difícil localizar cualquier novedad sobre el Gorgorak.
Pasaron dos semanas pero el monje de nariz aguileña no encontraba nada, casi todos los documentos de lo sucedido habían desaparecido tras tantos atentados que tubo la ciudad tiempo atrás. Un día el monje mientras veia unos diarios locales, hablaba del atentado del monstruo, no habia nada nuevo que no supiera ya él con anterioridad excepto un dato nuevo. Encontró un nombre que le sorprendió, se hablaba de un chaval joven, fue testigo de lo sucedido y misteriosamente quedaba en pie después de desaparecer el gorgorak, su nombre era…
¡Merkan de Tibeles!
ESPAÑA SE QUEDA SIN FINAL
Hace 13 años
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