miércoles, 17 de diciembre de 2008

Mi Tierra

Cuando llegas respiras y hueles la humedad, el mar y la salina te entran por todos los poros.
Andas unos pasos y lo ves, kilometros de playa de arena blanca, el aire te airea el pelo, te acaricia la piel y sientes que un nuevo mundo ha comenzado.
Cuando paseas por la orilla plana y humeda y dejas los pensamientos aflorar todas las preocupaciones desaparecen.
Al fondo la preciosa catedral de piedra en la cual se saborea ese sentimiento antiguo que se mezcla con este siglo XXI.
Llegas a los dos preciosos espigones y ves las palomas y gaviotas mezclarse con las nubes de un cielo puro y limpio donde los haya.
Al atardecer el sol anaranjado se mezcla con el mar azul creando contrastes de colores únicos en el mundo.
Subes por la escalinata de piedra y entras en un mundo mucho mas actual que el que te imaginas cuando estas rodeado de arena y mar.
Andas un poco y una gran puerta de piedra, la cual nunca ha sido vencida imponerse en esa larga avenida que cruza la ciudad.
Te adentras y otro mundo nuevo empieza, casas,calles,vida antigua. Algunas con decadas,otras con siglos de antigüedad.
Algo al fondo se escucha, te metes de lleno y un gran muelle con barcos adornandolo.
Más al fondo un monumento conmemorativo lo decora, una gran columna con nombres de la antigüedad, personas que aunque ya no esten, hicieron a este pais lo que es hoy dia.
Llegas al final de la ciudad, pero no al final de la visita, bordeas la barandilla q separa el mar de la tierra y si aguzas el ojo ves casas subterraneas, tierras de otro tiempo.
Te metes en esas trimilenarias calles y ves un gran teatro. De aspecto moruno, lugar de acogida y conmemoracion que cada año hace reir a miles de personas.
Buscas un poco y detras de la inmensa catedral que se vio desde la playa descubres un teatro romano. Te adentras en esas rocas, por las que en su dia grandes figuras romanas pisaron, donde hoy dia entras en botas o zapatillas de deporte miles de años antes pisaron las sandalias.
Y todo esto es solo el principio, muchas cosas aun quedan por descubrir, esta es la fenicia Gadir, la romana Gades y la actual Cadiz, esta es mi tierra.
Quedais invitados todos, ¿a que esperais para venir?

Saga I: La Caida de la Primera Estrella (1)

Capitulo 1: Merkan de Tibeles.

La lava roja y ardiente rodeaba toda la superficie, ríos enteros de ardiente llama inundaban el mundo, todo era oscuro, el olor a ceniza hacia imposible respirar, la pesadez de ese mundo cubría cada milímetro cuadrado, era un infierno en vida. Volcanes en erupción continua desprendían magma y rocas volcánicas.
Los únicos habitantes de ese mundo eran almas en pena vagando por caminos fríos y lóbregos, angustiados, sin razon de ser, buscando la salida de este mundo infernal, seres sin motivación, sin interes. Filas de entes oscuros, ensombrecidos. Por ojos tenian huecos enrojecidos, cabezas negras y sin pelo. Sus cuerpos solo mostraban los huesos, ya no tenian grasa ni carne que mostrar, sollozaban y lloraban mientras que el fuego se iluminaba en sus cabezas. Llorando sus tristes vidas pasadas, sin poder terminar y cerrar sus pecados, sollozando, guturando y gritando a la nada.
En medio de esa oscuridad una luz iluminaba ese mundo, corría desamparada por esos caminos dejando estelas blancas a su paso, la oscuridad la seguía. Acechándola y acorralándola, intentando destruirla. Cada vez estaban más y más cerca dejandola sin escapatoria, cada paso era más difícil encontrar la salida, durante años y años huyendo de las sombras hasta llegar al final. La luz se paro junto a un acantilado, al fondo solo quedaban rios de lava. Los seres de abajo, que hasta ese momento estaban angustiados en sus pensamientos miraron la luz esperanzados...pero duro muy poco ese momento de fe. Las sombras tambien habian llegado al acantilado, la oscuridad se convirtió en tres seres alados oscuros, por cabeza tenian cabeza de dragon negro, su mirada amenazaba a todos, estos seres se les hacia llamar Jaguares, eran los siervos del infierno, imponian la oscuridad y era imposible salir con ellos rodeandola.
La luz se volvió corpórea, era una muchacha rubia, de ojos azul cielo, pequeños y preciosos, su mirada era triste, se sentia perdida ante tal vision monstruosa, llevaba un vestido blanco y limpio que se anteponia de forma magistral ante tal oscuridad, este mundo nunca habia visto tal belleza. Desde lo alto del acantilado miraba ese mundo con ojos esperanzadores, como un dios desde las alturas intentando llevar esa luz interior que poseia a esa oscuridad imposible de escapar, miro a las bestias que la seguian, sus fauces eran amenazadoras y agresivas, la chica no sabia que hacer, era una persona fuerte pero a la vez llevaba años escapando de tal oscuridad, ya no podia mas. Contempló las nubes negras con filos rojos que inundaban el cielo y suplico al aire con voz esperanzadora…
“Por favor Merkan ayúdame, necesito tu auxilio, ven a ayudarme, eres el único con el suficiente poder para rescatarme…”

Merkan abrió los ojos y se levanto de un sobresalto, era todo un sueño...o mas bien una pesadilla, los sudores fríos empapaban su rostro y su corazón latía con fuerza, le era dificil respirar, le costo darse cuenta que no era realidad lo que habia soñado, miraba a su alrededor, el lugar le era familiar...se encontraba en la biblioteca del monasterio. Fue una pesadilla recordándole tiempos pasados que le atormentaban, ¡debia poner fin a esa locura!, debia salvarla de algun modo pero no habia manera. Por un momento deseo que las cosas hubieran sido distintas y las decisiones que tomó en el pasado hubieran sido muy diferentes, pero el pasado no se puede cambiar y no podia echar marcha atrás, solo podia aprender y no cometer los mismos errores y si algun dia se le daba de nuevo la oportunidad no la defraudaria. Volvio en si, miro la vela desgastada que habia en la mesa, miró a Federico, seguía rodeado de libros, llevaba así tres días sin parar de leer e investigar, apenas dormía, casi no comía, pasaba de un libro a otro sin apenas indagar nada nuevo, casi todos los libros estaban deteriorados por los años de humedad, ademas casi todo el monasterio estaba destrozado, no era normal, algo habia tenido que pasar alli para que estuviera en ese estado.
Federico estaba descubriendo la historia de los años oscuros, era una obsesión con la que llevaba años investigando. Aunque siempre llegaba a un callejón sin salida, la última referencia con la que terminaba en todo momento era sobre los dragones que salvarían el mundo, una profecía escrita años atrás pero no la entendía.¿Que serian esos dragones?¿Que significaba las estrellas que caerían?¿Que ocurrió en este mundo para tal silencio? Lo único que sabe con seguridad es que nadie quiere hablar de esos años, los años oscuros, no hay libros que expliquen lo ocurrido y las personas parecían haber olvidado todo aquello, como si tuvieran amnesia. Pero él descubrirá la verdad, aunque le lleve años o décadas la descubrirá.
En ese momento estaba leyendo el diario de otro de los sumos sacerdotes, habia unos recortes de prensa pegados a las hojas, leía una noticia de hace veinticinco años que ocurrió en la región, hubo un ataque de un Gorgorak, criatura de otro tiempo, destructora pero simple, no tenia ninguna descripción exacta, hacia años que se habían extinguido. El monstruo apareció en una ciudad cercana, pero solamente cuenta que desoló la ciudad y de forma misteriosa desapareció sin dejar rastro. En ese mismo momento le vino a la mente la criatura que días atrás intento atacarle y un sentimiento de panico y miedo le vino a la mente, ¿que querría aquella criatura?, ¿de que se conocerían Merkan y ella?, ¿porque tanto odio del uno contra el otro?, ¿como habia acabado tan mutilada la criatura?, ¿porque en ese momento pudo ver esa tristeza en el corazon del guerrero?, ¿que hacian los dos alli en ese determinado momento?, no era un lugar facil de ir, estaba en lo alto de una montaña bastante alta y por el estado del monasterio debia llevar abandonado decadas. Muchas preguntas pero ninguna respuesta ahondaban en su cabeza.
Merkan era un misterio para él, no sabía nada de su pasado, familia, amigos, procedencia... era poco hablador. Se tiraba los días durmiendo o meditando a solas en un rincón y no había momento para preguntarle cosas de él.
El monje decidió investigar el incidente del Gorgorak, era su única pista y no la dejaría escapar, por lo que le pidió a Merkan que le acompañara a la biblioteca de Tibeles para averiguar más sobre el suceso.
Este accedió y se pusieron en camino, abandonaron el monasterio derruido en el que vivieron estos días, Merkan se dió la vuelta, miro hacia el monasterio con cara melancolica y siguió adelante. Empezaron a bajar los cientos de escalones.
Era un monasterio antiguo de fría piedra en lo alto de una montaña, años atrás vivieron allí la casa de Arlon, un clan de monjes que enseñaban de generación en generación misterios de la vida, según decían era un lugar de paz y tranquilidad pero en algún momento de la historia algo hizo que todos los monjes huyeran del que era su hogar. Otro misterio del cual Federico no tenía respuesta.
Abajo del monasterio se situaba geográficamente Tibeles, la gran capital de ese país, en otro tiempo prospera y avanzada, en reciente reconstrucción, la ciudad sufrió muchos ataques en los años oscuros, lo cual hizo que mucha gente se fuera a los campos y ciudades de alrededor.
En la actualidad vuelve a ser esa capital...aunque aún tenía ese halo de incertidumbre y de inseguridad que hacia que los ciudadanos no se sintieran cómodos. Muchos años tendrán que pasar para ser la ciudad de antaño. Quizas nunca lo conseguirian.
La idea era que Federico se dirigiria a la biblioteca de la ciudad para averiguar todo lo posible del suceso mientras Merkan iria a la taberna de un viejo conocido.
Fueron por las calles de la ciudad, las personas les miraban extrañados, en esta epoca no se dejaban ver tan facilmente los monjes, y menos aun en Tibeles. Llegaron a una taberna, se llamaba, El Bonachon Feliz. Entraron y de un grito se escucho...
“¡¡Merkan!! ¡¡Viejo amigo!!¿Que extraña misión te ha hecho venir por este extremo del mundo?¡Cuentame que es de tu vida!”
El tabernero era un hombre bonachón, gordito y de cejas pobladas. De estatura baja, brazos y piernas cortas, vestía siempre con un delantal propio de la taberna y ofrecía a todo aquel que llegara exhausto un poco de alimento, se fiaba de todo aquel que trabajara y luchara por esa ciudad.
El joven monje se sorprendió al ver como trataba el tabernero a Merkan, parecía un hijo para él. Se sento en una mesa con los dos recien llegados.
"¿Quien es tu compañero?no me suena, hijo, ¡siempre te rodeas de algun monje!. Bueno chicos, ¿que quereis, ¡hoy invita la casa! ¡el hijo prodigo ha vuelto!". Exclamo el tabernero.
Merkan sonrio, cogio del hombro a Federico y respondio a su viejo amigo.
"Este de aqui es Federico, me lo encontre por ahi en uno de mis viajes, veo que tu no cambias, veinte años que te conozco y sigues igual de ¡gordo!"
Los dos viejos amigos rieron a carcajadas y se volvieron hacia el monje para seguir hablando.
Estuvieron hablando horas, la mayoria de la conversación se trataba de la reconstrucción de la ciudad. El monje no saco nada en claro pero era divertido ver a sus acompañantes hablando.
Bebieron, rieron y charlaron hasta bien entrada la tarde. El tabernero ofreció su casa para que ambos durmieran, cosa q aceptarón sin reparo.
Federico se levanto, se despidio de ambos y se dirigio a la biblioteca.
Cuando llegó se emociono, habia centenares, no, miles de libros. Y en alguno de ellos encontraria sus respuestas, ¡estaba seguro!.
Los dias pasaron, Federico volvía cada noche cansado y desilusionado, sin novedades, era difícil localizar cualquier novedad sobre el Gorgorak.
Pasaron dos semanas pero el monje de nariz aguileña no encontraba nada, casi todos los documentos de lo sucedido habían desaparecido tras tantos atentados que tubo la ciudad tiempo atrás. Un día el monje mientras veia unos diarios locales, hablaba del atentado del monstruo, no habia nada nuevo que no supiera ya él con anterioridad excepto un dato nuevo. Encontró un nombre que le sorprendió, se hablaba de un chaval joven, fue testigo de lo sucedido y misteriosamente quedaba en pie después de desaparecer el gorgorak, su nombre era…
¡Merkan de Tibeles!

Cronica Semanal (1)

Bueno ante todo gracias por las mas de 600 visitas en la primera semana!!!. Esta semana aunque me pillais hoy algo mosqueado intentare poner el segundo capitulo de la novela(la q por cierto no ha tenido tan buena acogida como la carta) y un relato nuevo. Intentare publicarlo todo hoy.
Bueno muchas gracias y un saludo a todos

Kpi

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Carta de amor a un amor perdido

Todo empezó como empiezan todos los momentos inolvidables de toda vida. Poco a poco te fui conociendo, tu sonrisa, tus palabras, tus miedos y alegrias, todo me fue llenando...
Aquellas noches tumbado en aquel sofa con la unica luz que iluminaba, esa enorme luz que desprendia esa preciosa luna, la miraba y sabia q esa misma luna se iluminaba en tus ojos verdes, en tu linda melena rubia.
Pasaron dias, meses, años, el tiempo paso muy deprisa, en cambio mi mundo paso muy despacio.
Llego el dia en que por fin te conoci de verdad, uno de los mejores dias de mi vida, eramos aun unos crios en esta vida tan larga, jugabamos con el movil, nos mirabamos a los ojos, reiamos, charlabamos, parecia que nos conocieramos toda la vida.
Tus secretos y los mios se entrecruzaron y te quise desde la primera vez que te vi. En aquella estacion llena de gente eras una luz, tus finos cabellos dorados se veian como adornos egipcios de tiempos antiguos.
Durante esos dias no supe que esa situacion tan bella no iba a poder repetirse, cuando me despedi de ti y te vi marchar mi corazon se rompió pero no podia hacerte esperar, no podia quererte desde la distancia, te queria a mi lado por siempre.
Seguimos en contacto, no queria perderte y volvi a verte, presiones externas hicieron q no pudiera ser la persona que siempre quisiste que fuera, esa persona que te enamoro, que recorrio kilometros solo para ver esos ojos de color esmeralda.
Me decidi y me vine a vivir mas cerca, para poder ver esos ojos mas veces, pero algo cambio...
Al cambiar de ciudad la misma ciudad me cambio. Me volvio cruel, ya no era el mismo que con cualquier cosa se reia, ya no era aquel niño que quisiste pero tampoco fui aquel hombre que quisiste querer.
Me porte mal contigo, lo reconozco, pero quizas fue este loco destino el que quiso que fuera asi.
Poco a poco te fui perdiendo y mi mundo empezo a destruirse, te perdi, no una vez, sino muchas veces,te fui apartando de mi vida, cada vez que me tendias la mano yo te la apartaba y ahora en cambio echo de menos aquella mano porque la cogeria y no la soltaria jamas.
Los años han pasado, poco a poco empece a redescubrirme, desde que te perdi ayude a decenas, centenas, miles de personas. Fui aprendiendo de la vida todos sus contextos y poder ser esa persona que siempre quisiste que fuera, pero la mano no llega...ni llegara nunca.
No se donde estaras, apenas recuerdo tu voz ni esa sonrisa que hacias con tus dulces labios cuando me mirabas, a ese gesto que hacias mientras cogias ese cigarrillo entre tus dedos, ni del color de esos ojos que me enamoraron. Pero aun te quiero como te quise y dudo mucho que llegue a querer a nadie como te quise en su momento a ti.
He rehecho mi vida, he conocido personas, he cambiado de sitio, me he enamorado de otras chicas y sueño con que algun dia haya una persona que me quiera tanto como me quisiste tu.
Pero si algun dia me quieres prestar otra vez esa mano, si me devuelves una sonrisa, si escucho tu voz no volvere a hacerte daño y te protegere con mi vida.
Hasta la vista.

Capitulo 0

El cielo estaba oscuro, las estrellas, normalmente brillantes y expectantes, haciendo de comparsa de una luna gigante y hermosa, estaban apagadas. Grandes nubes negras rodeaban el cielo en el cual la única luz era desprendida por esa luna, de las nubes salían delgados y feroces haces de luz en forma de relámpagos, era una noche de invierno, ante tal silencio unos truenos lo rompían con su sonido ensordecedor e impactante al caer sobre el suelo yermo y deplorable, segundos después una fina lluvia empezó a caer empapando la tierra y convirtiéndola en barro, visto de lejos parecía una imagen apocalíptica pero sorprendía lo relativamente bella que era, el contraste de la luna en las nubes con los relámpagos daba colores inauditos en una noche de lluvia normal de esa época del año.

En el campo como único espectador del suceso había una persona, angustiada, sus rodillas tocaban el suelo empapado por las largas lluvias que se fusionaban con sus lágrimas y a la vez le manchaban la ropa. El chico no superaba las quince primaveras, de pelo moreno y largo que le llegaba a los hombros, la lluvia hacia que los rizos que formaba sobre su cuello fuera como dibujos, sus ojos impactantes de negro azabache miraban a la nada, como si no pensara en nada y a la vez le atormentaran todos sus pensamientos en un único instante, se sentía perdido, impotente, no sabia que podía hacer, no sabia las respuestas y a la vez le bombardeaban demasiadas preguntas, se sentía confuso desorientado, en definitiva perdido. El muchacho era de constitución fuerte, por ropas llevaba unas prendas deshilachadas y agujereadas que de poco abrigo podían servir ante tal clima, pero a él le daba igual, estaba absorto, los segundos se convertían en minutos, los minutos en horas, las horas en días pero para él todo fue un breve instante, un largo, triste y angustiado instante que nunca terminaba.

Ante él una tumba le observaba, estaba tallada de piedra y marfil, con grandes letras de otra lengua y una gran cruz por cabeza que mostraba el respeto y la solemnidad de quien la custodiaba, alguien santo y muy querido duerme allí. El chico cada vez que sentía como la impotencia se trasladaba por cada centímetro de su ser golpeaba el suelo clamando venganza, de su boca salían gritos de desesperación, produciendo un sonido mucho más fuerte e impactante que el de los mismos relámpagos cuando golpeaban el suelo, pero en un instante todo acabo...

Una estrella fugaz, grande y clara, desvaneció las nubes ante su camino por el cielo dejando una estela luminosa y clara, la luz que desprendía era esperanzadora mientras surcaba el oscuro cielo hasta caer en el encharcado suelo…

De la nada una voz lóbrega e intensa retumbaba en la penumbra, solamente ella sonaba en este mundo de tinieblas, en la que la bondad desapareció hace tiempo recordando una vieja profecía en la que mucha gente esperaba con ansia y esperanza.

Hubo un mundo de oscuridad, las personas estaban corruptas y las que no lo estaban eran esclavas de su destino, años llevaba un gran mal asolando la tierra con una dictadura de crueldad y destrucción, pero nadie tenia la suficiente fuerza y el valor necesario para hacer cambiar este mundo, la profecía años atrás proclamada y ahora recordada por la voz decía así...

“El gran mal que conseguirá la caída de todos los grandes héroes del mundo reinara sin impedimento durante años en un reinado de terror, crueldad y destrucción que no tendrá limites, este mal que nació del amor y que en un principio iba a ser la solución de la gran guerra sera al contrario un gran problema al cual ni los mismos dioses podrán parar, solamente terminara esta época de terror cuando lleguen los siete dragones, dragones de luz y esperanza que podrán derrocarlo no sin antes sufrir de las mas horribles perdidas, ellos tendrán que ver caer diez estrellas para descubrir su terrible y cruel destino y un día…”

“liberaran el mundo y devolverán al mundo a una era de luz…” repetía en voz baja un joven monje.

El monje se llamaba Federico, era joven e inteligente, de complexión delgada, nariz aguileña y tez blanca, vestía una túnica marrón oscuro, tenia un aspecto descuidado,bajo sus ojos eran dibujados por dos profundas ojeras grisáceas, no era una persona que durmiera mucho, prefería estar las noches leyendo y estudiando, tenia un sueño, quería descubrir toda la historia de los años oscuros, años atrás cuando el mundo era cruel y malvado todos seguían con su miserable vida sin pensar en los demás, todas las bibliotecas fueron destruidas, toda constancia de tiempos pasados solo había pasado de boca en boca, además las gentes, los pueblos, los clanes no querían recordar aquellos horribles momentos de dictadura, de opresión, de crueldad, de maldad, un tiempo que no querían que volviera pero a la vez no hacían nada para poder cambiar las cosas, Federico quería saber esa verdad, quería saber que paso y su ultima pista le había llevado a un antiguo monasterio destrozado, los largos años habían llevado su mella y casi todos los documentos estaban deteriorados, el único libro que parecía que tenia algo de interés era un diario de un clan de fuego, era escrito por el segundo sacerdote del clan, según parecía la persona que dirigía ese monasterio en ese tiempo era una persona ciega que no podía escribir por lo que el segundo al mando le ayudaba a escribir toda la verdad de ese tiempo, de todos modos el libro no decía nada del significado de la predicción ni lo que ocurrió, simplemente terminaba con esa predicción, las paginas que seguían estaban arrancadas o eran ininteligibles, algo tubo que ocurrir en el monasterio para que un edificio con una antigüedad de cientos de años en pocas décadas quedara tan devastado.

Se encontraba en la biblioteca del monasterio, las tenues velas alumbraban la habitación como lluvias de rocío sobre cientos de libros desordenados por los suelos, por las estanterías, casi todos estaban destrozados. La habitación llevaba abandonada años, las telarañas adornaban los rincones, el polvo pintaba los libros blanquecinos, había un hedor a viejo entre los libros, muchos años hacia que nadie entraba ante tal tesoro del saber.

Federico había terminado con ese libro, empezó a coger otro que tenia en la mesa, lo cogió entre sus manos, soplo y limpio toda la polvareda que lo adornaba y siguió leyendo e investigando, estaba abstraído y no se daba cuenta que algo se acercaba en la oscuridad. Una sombra silenciosa reptaba por los suelos y las paredes acechando al joven monje como una bestia en busca de su presa, Federico seguía leyendo y nada alrededor podría sacarle de su trance lector.

Paso a paso la sombra se acercaba al confiado monje, que no se daba cuenta de lo que estaba ocurriendo.

La sombra fue cogiendo la forma de una mano e iba rodeando el delgado y grácil cuello del monje. Los dedos de esta eran como alfileres que terminaban con garras que parecían cuchillos, proyectándose a la luz de la tenue y cálida vela.

La vela se apago.

Federico se sobresalto y miro por la habitación, pero no veía nada, simplemente oscuridad, aunque notaba una presencia, en el aire notaba una pesadez inusual, el monje empezó a tener sudores fríos, sentía como algo o alguien le estaba observando, se sentía incomodo.

En ese momento una voz empezó a taladrarle la cabeza.

“Que presa mas deliciosa, delgadita y temerosa, en la oscuridad del lugar te llegara tu final, te haré un favor matándote, ya que si llegas a la verdad sobre la historia de los dragones recibirás una muerte lenta y horrorosa. Me apiadare de ti, acabare contigo de forma rápida. Me lo llegaras a agradecer cuando vuelva al infierno de donde vengo.” Le dijo de forma sigilosa la voz.

El monje se levanto con rapidez, miro por todos lados en la habitación pero seguía sin ver nada, ¿seria todo producto de su imaginación?, ¿tantas horas leyendo historias del pasado le habrían vuelto loco?.

Federico quedo petrificado, no podía mover un solo ápice de su cuerpo.

De repente fue lanzado hacia la pared estrellándose de lleno sobre la estantería. Papeles y libros volaron por la oscura habitación golpeando al monje.

La sombra se acerco a otra vela que estaba encendida y se volvió corpórea.

Federico no sabia que decir, tal visión le lleno de un temor inusual, su cuerpo seguía inmóvil, notaba como un hilo de sangre se movía por su cabeza, al caer en la estantería un libro le había abierto una brecha. El monje estaba en estado de shock, sus ojos miraban con atención la figura que se encontraba delante de él.

Era una criatura espeluznante, tenia forma de demonio, tenia la piel verde oscuro llena de cicatrices y escamas.

Largos años debian pesar sobre los hombros de la criatura.

Tenía un solo brazo, el izquierdo, su garra era delgada y larga y de sus dedos salian unas uñas escalofriantes.

Su rostro triste y viejo, se le quedó grabado en los ojos al monje. Tenia barba larga y grisácea que le cubría todo el cuello.

La mirada era penetrante y asesina, sus ojos se clavaban en el monje, le miraba de tal forma que daba la sensación que era medio metro mas grande, parecia que ocupaba toda la habitación.

Federico se sentia perdido, no tendria ninguna oportunidad contra él, no era una persona fuerte, nunca le habian llamado la atención la educación militar o magica. Su unica baza era usar su increíble inteligencia para poder salir de este lance, pero por muy listo que fuera, el miedo le hizo quedarse en blanco…

Sus músculos estaban entumecidos, el corazón le latía cada segundo mas y mas rápido. Creía que en cualquier momento se le saldría del pecho y caería al suelo dejando de latir.

La criatura tenia dos cuernos en la cabeza, uno de ellos mellado, era la viva imagen de un diablo poderoso y temible ante el que la mejor solución que le podía venir a la cabeza era escapar.

Miro a todas partes pero la unica salida de la habitación eestaba obstaculizada por la criatura, las ventanas estaban fortificadas con tablones, parecia que en algun momento de su historia se tuvieron que fortificar en ese mismo lugar y ya por culpa del abandono y los años seguian cerradas. Federico suspiro, no habia posible via de escape, por lo que empezo con un plan alternativo. En un ataque de valentía le gritó al viejo ser.

“¡Aléjate odiosa criatura! ¡Soy un mago poderoso y de un solo vistazo puedo hacerte desaparecer de este mundo!¡Haces mal enfrentandote a mi!” Mintió el monje a la criatura mientras le miraba a los ojos.

El diablo le devolvio la mirada y fuera de toda logica prevista la criatura empezó a reír a carcajadas. Para instantes después callarse y mirarle con una mirada asesina que hizo estremecerse al joven monje. Mientras le miraba, la intimidante criatura respondió de forma fria y amenazante...

“¿Te crees que soy un demonio vulgar? Se cuando una persona miente y el poder que tiene, además, a un mago poderoso no le temblarían las piernas ante un rival de mi talla y ya me habrias hecho callar desde el momento en que te tire sobre los libros.” Dijo señalando las piernas del monje.

El monje miro hacia sus piernas y comprobo lo que decia el demonio, llevaba razon, no podía parar de temblar…estaba indefenso. No sabia que hacer…iba a morir…

La criatura se acercaba lentamente, ya le quedaba poco para llegar a su objetivo. Pocos metros separaban a ambos. El monje no se le ocurria nada, no tenia escapatoria, por un momento le vino a la cabeza su corta vida, habia sido una vida algo aburrida pero a él le gustaba. No podia acabar aun, debia cumplir sus sueños y esperanzas, pero todo ello ya paso, no tendria ninguna oportunidad, estaba solo. La figura amenazante se hacia mas y mas grande, ya podía sentir en el ambiente su fría respiración. Su mirada endiablada le invadía todo el cuerpo, aun le era imposible moverse, estaba aun mas perdido, sentia como la criatura estaba ya a menos de un metro de él, con su unico brazo le acaricio de forma entre cariñosa y amenazadora el cuello, como un cazador cuando ya ha dado con su presa, al monje se le habia venido el mundo encima.

Y de pronto…

La criatura salió volando junto con un estruendo, se golpeó con el techo y cayó al suelo de rodillas. Escupía sangre, su mirada habia cambiado, de ser una mirada fria cambio a una mirada sorprendida y angustiada, el golpe le había dejado sin respiración. Miró con cara asesina hacia la causa de su caída y lo vio...

Era una persona, aparecido de entre las sombras. Un hombre de unos cuarenta años, de fuertes músculos y estatura mediana, llevaba ropas deterioradas, ante los ojos de cualquier persona parecía un mendigo, larga melena negra le tapaba el rostro, tenía una barba oscura. Su mirada de ojos negros era fría, en sus ojos se veía un vacío, muchos males y mucha angustia ha tenido que soportar y ahora la proyecta de forma combativa, era valeroso y fuerte de caracter. Llevaba de la mano una espada grande, de mango gris y filo desgastado y oxidado, muchas batallas han envejecido ese filo atormentado.

Hubo un cruce de miradas entre la criatura y el hombre, se conocian, el odio y la ira entre ambos se palpaba en el ambiente. Muchas batallas han librado y muchas heridas han compartido entre ellos.

La criatura se levanto con velocidad y con cara de odio grito maldiciendo al guerrero.

“¡¡¡Sucio imbécil!!!¡Siempre te pones en mi camino, te juro que algún día concluiré mi venganza y serás pasto de las bestias!”.

Acto seguido la criatura se fusionó con las sombras de la habitación y desapareció dejando a los dos hombres solos en la penumbra.

El mendigo miro por todas partes, la criatura en verdad habia desaparecido, miro hacia el otro hombre, el shock le habia puesto de rodillas y unas lagrimas de impotencia se deslizaban por sus mejillas, el hombre se acercó al monje, le ofreció la mano y lo levantó como pudo. En sus ojos tristes se veía de fondo una bondad inusual y en ese momento dijo al monje con una sonrisa calurosa…

“Me llamo Merkan de Tibeles, ¿te puedo ayudar en algo? Te veo cansado, ven conmigo te ayudare a ponerte mejor.”

El monje se levanto y asintió con la cabeza y los dos se fueron lentamente de la habitación.

7Dragons

Buenas noches, en esta pagina empezare a daros a conocer mi propia novela, quiero q me deis vuestra opinion critica constructiva y asi algun dia publicarlo en un libro fisico, esta historia se remonta años atras a un tebeo que empece a dibujar, viendo que nunca pude acabarlo del todo estoy haciendo este primer libro de mi historia. Aparte de la novela ire poniendo otras publicaciones y opiniones sobre otras cosas q me voy leyendo, viendo o haciendo, asi me conocereis un poco mejor.
un saludo.
Kpi
cada semana ire poniendo un par de entradas asi no saturo la pagina...
 
Febrero 2008 | Diseñado por anita